Claudia Faena: diseñar con armonía y captar la esencia de cada lugar

La arquitecta Claudia Faena hace todo aquello que los arquitectos hacen: planifica, proyecta, construye, habita. Pero además de eso, hace algo que casi sabe hacer: Claudia Faena escucha, siente, interpreta y, solo después de todo eso, crea espacios armónicos, acogedores y adecuados a un tiempo y a sus protagonistas.

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Claudia Faena (y su perro Pepo) en las oficinas Unidigital. Sobre el vidrio una impresión de la vibración del sonido una palabra vinculada a la “prosperidad”.

Llueve en la ciudad de Buenos Aires, y ella deja atrás días de vértigo laboral para permitirse una pausa que la pone en el centro de las miradas. Ella se mira a si misma y dice que, si tuviera que identificar sus fuentes de inspiración, anotaría: “El amor, la naturaleza, el arte, la lectura de los eternos pensadores, las nuevas tecnologías, las nuevos descubrimientos en la física cuántica, en los estudios de la percepción, de la forma en que trabaja el cerebro para percibir las cosas”. A simple vista, la enumeración puede parece inusual. Sin embargo, es esa singularidad la que define una mirada única, rica, audaz, auténtica que se expresa en cada proyecto.

Oficina Los Molinos, Puerto Madero, 2016.

Alguna vez, Faena contó cómo llegó a la arquitectura. Era una adolescente y había decidido estudiar Bellas Artes movida por su pasión por el dibujo y las artes. Con ese propósito, juntó la documentación indicada para inscribirse y se subió a un colectivo que la depositara en la facultad. Pero tomó la línea equivocada y terminó en Ciudad Universitaria. “Fue una señal”, pensó. Y se anotó en la Universidad de Buenos Aires (UBA) para estudiar arquitectura. Y aquí nuevamente la singularidad de quien sabe escuchar al destino.

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Departamento en Nuñez. 2016.

Delgada y suave, Claudia se anima a mirar eso que otros ignoran, presta oídos a sonidos que la mayor parte de los profesionales no escuchan y comprende lo que tantos omiten. “No sabía nada de nada sobre esa carrera -dice y retoma. Pero pensé que en la arquitectura se reunían mis dos pasiones: por un lado, el dibujo. Y por el otro: la física”.

A esos intereses iniciales fueron sumándose otros. “A partir de una fuerte vuelta en mi vida, como siempre ocurre, descubrí que nada de lo material me sostuvo. Que lo que me mantuvo en pie fue una fuerza intangible pero poderosa, imbatible y nunca tocada por los pequeños ideales humanos”, recuerda.

Departamento en Nuñez, 2016.

Claudia explica que la visión humana sigue siendo limitada. “Entonces empecé a investigar todas esa fuerzas que no vemos en un espacio pero que en realidad lo definen tanto como las paredes. Lei muchos estudios de físicos del siglo XXI que refieren al poder de la intención y de la palabra, sobre los que tenemos infinitas posibilidades y sólo por el filtro que tenemos de nuestra percepción es que hacemos una realidad”.

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Esa mirada abierta, audaz, sin prejuicios va tomando forma en sus proyectos. Puesta a comentar alguno de ellos, recupera la experiencia de un edificio localizado en las calles Ortega y Gasset y Soldado de la Independencia: “Lo comencé de cero, armamos el negocio junto a Roberto Tizado basado en mi proyecto, hice la dirección de obra, lo administré, me ocupé de las terminaciones y decoraciones a cada propietario”, recuerda.

Además, comparte que aquella multitarea coincidió con un momento especial de su vida: “Me había separado y mis hijos tenían en ese momento de 4 y 1 año. De modo que trabajé sobre un tablero de 50 por 70 centímetros con paralela y escuadra, mudándome una vez por mes. Fue mi forma de ganarle a las circunstancias a través de mi creatividad y saber que se puede. Siempre se puede, en cualquier momento y en cualquier edad, eso es lo que aprendí”, afirma.

– ¿Como arquitecta a qué elemento o idea le decís SI y a qué elemento o idea le decís NO?

– Yo creo que cualquier idea se puede transformar en un si. Ahora, hay algunos espacios o lugares que por razones energéticas no son propicios y prefiero evitar.

Oficinas Inidigital, 2016.

– ¿En qué estás trabajando ahora?

– Te doy la primicia de que estoy diseñando una línea de muebles y accesorios para Fontenla. También estoy muy entusiasmada con el diseño de Interiores de los “amenities”  de la torre Palmera Caballito, el proyecto es del estudio Lopatín Arquitectos, y el desarrollo del Grupo Portland, y con el interiorismo de dos departamentos urbanos.

– ¿Recordás un espacio de tu infancia que realmente amaras y en el que ahora podés decir que eras feliz?

– Si cierro los ojos y pienso en un espacio de la infancia, me viene directo a mi pantalla mental el parque del Hindú Club, con un horizonte abierto por la cancha de golf, el pasto verde y fresco, el cielo celeste, sin límites, las nubes en movimiento, eterno como la naturaleza misma.

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