Diseño de interiores: Lucía Korcarz, la energía de los nuevos creadores

No es una recién llegada pero conserva la pasión del descubrimiento y del primer amor por la arquitectura. Formada bajo el manto de rigurosidad y de creatividad de Martín Gómez, Lucía Korcarz avanza a paso firme componiendo un lenguaje contemporáneo de texturas serenas y
envolventes.

Refaccion de un piso del edificio de Ferrari Hardoy. Fotos de Emma Livingston

 

Tiene una hermana melliza que también es arquitecta, María. Tiene un marido arquitecto, Anthony
Sibbald. Y tiene un ex jefe arquitecto, Martín Gómez. Cuando necesita una mirada o una opinión, el universo de referencias de Lucía Korcarz circula entre ese trípode amoroso y profesional en el que ella hace eje. “Son mis tres referentes”, los define. Y se define. Integrante de una generación de jóvenes proyectistas con personalidad y criterio, ella lleva más de una década de trabajo construyendo un sello propio: lenguaje contemporáneo, texturas en diálogo y colores mansos.

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“Antes de independizarme, trabajé ocho años para Martín Gómez, el mejor jefe que me pudo tocar -dice con entusiasmo y detalla-: aprendí de todo porque él es de insistir mucho en las proporciones y en los materiales nobles”. Además, dice que aprende también sus clientes que siempre la desafían con sueños distintos que la empujan a la superación. Sin embargo, hubo un tiempo en el que los planos y los ladrillos eran algo lejano y ajeno.

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“Jamás pensé que iba ser arquitecta, fue de casualidad”, recuerda. Era chica y buscaba una orientación en ese océano de futuro que se abre delante de los ojos cuando la escuela se va terminando. De modo que un test señaló sus agujas hacia el norte de la arquitectura y Lucía aceptó la propuesta con entusiasmo: “Disfruté muchisimo estudiar la carrera y soy muy feliz ejerciendo la profesión. ¡Tuve suerte!”, sintetiza. Suerte y sensibilidad. Una conexión con los espacios que la rodearon y que fueron moldeando su vínculo con ellos.

Refaccion de un piso del edificio de Ferrari Hardoy. Fotos de Emma Livingston

 

Dice que fue feliz durante “los veranos eternos en familia en Uruguay” y también las horas de juego en el patio de la casa de su abuela.“Usábamos los lego de mis tíos”, rememora y enlaza -un poco en chiste, un poco en serio- una hipótesis: “Capaz, viene de ahi la arquitectura”. Ahora, se confiesa “bastante fan” del diseñador belga Vincent Van Duysen y del
arquitecto francés Joseph Dirand. Y en el trabajo de esos dos creadores europeos están también los trazos del ADN creativo de Korcarz: cajas con historia, un registro moderno, muebles de diseño, una marea de texturas singulares y una paleta serena.

Cuarto para bebé

 

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¿Cuáles de tus obras te resultaron especialmente desafiantes?
Mi primer trabajo fue una casa desconstructivista. Aún trabajaba para Martín Gómez y no existían
referencias argentinas para poder estudiar los detalles. ¡Me volví loca! Es cierto que en la facultad se tiende a diseñar cosas asi, pero es realmente muy distinto tener que llevarlo a la realidad y con la tecnología que hay en la Argentina…

Además, recuerda un concurso en Bodrum, Turquia, que les demandó energía, tiempo, velocidad: “Era un desafío entender un terreno y un pais completamente diferente en poco tiempo”, rememora. De todos modos, confiesa que su cliente más difícil fue su padre: “Lo que nos pasa a todos, manejar y separar lo familiar de lo laboral es dificil”, cuenta divertida.

Diseño de baño de su primer departamento.

 

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Mientras avanza en la reforma de un edificio racionalista que la tiene ahora ocupada junto a una obra en la torre Le Parc y algunas casas en zona norte, deja sus sí y sus no en material de interiorismo. “El diseño interior es donde puedo desplegar con más tiempo la mirada en cada detalle”, comparte. Y remata: “Le digo sí siempre a lo noble, a la calidad. Y no, a lo que imita o intenta ser algo que no es”.

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