Departamento con toques masculinos en pleno Botafogo, Brasil

Urbano, acogedor, informal y masculino. Esas cuatro palabras sonaron en el inicio de esta historia y el estudio PKB Arquitetura las transformó en colores y texturas, tal como imaginaban los clientes. “Los propietarios querían un hogar donde pudieran recibir amigos, organizar cenas durante los fines de semana y que, al mismo tiempo, fuera flexible para transformarse en un espacio de homeoffice para trabajar tranquilos durante la semana”, explica la arquitecta Ana Clara Lima desde Brasil.

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El departamento, localizado en el barrio de Botafogo, en Rio de Janeiro, pertenece a dos hombres jóvenes y modernos. “Ellos deseaban ambientes que trasmitiesen un concepto urbano, acogedor y con clima informal”, agregan los proyectistas del equipo fundado por el arquitecto Pedro Kastrup Buzanovsky.

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Divisiones e integraciones

La planta sobre la que se desarrolló el proyecto presentaba algunas características que devinieron en desafío: una sala y una cocina pequeñas. Para reformular esto, el estudio tomó como primera directriz proyectual la de integrar ambos ambientes. “Abrimos un vano mayor entre estos dos espacios que quedaron apenas separados por una barra”, apuntan. El elemento, por un lado permite sostener una sectorización sutil pero, además, es apropiado para ampliar el área en la que se reciben amigos y se comparten comidas.

En esa misma línea, además, los arquitectos diseñaron una mesa de comedor ad hoc que permite que su posición cambie para dar más espacio a la sala en días de eventos, con un banco fijo en madera de un lado y las sillas Lenzi firmadas por el diseñador Zanini de Zanine del otro.

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Más allá de esta intervención, la propuesta de interiorismo avanzó sobre el hall de entrada que fue revestido por cuadrados de madera formando un gran cubo en la entrada, con toques de color en un mueble buffet en laca verde. Además, se sumaron la barra con banquetas Tolix que aporta un estilo más urbano a este espacio flexible, subrayado con lámparas colgantes en color naranja.

Colores vibrantes

En esencia, todo el proyecto giró en torno de “toques de colores vibrantes, estampas geométricas que reflejan un aire masculino -y que fueron elaborados por los arquitectos junto con cuadros y objetos decorativos adquiridos los clientes antes de la reforma-”, explican. Un elemento destacado es el mueble para la televisión. Realizado en madera con puertas perforadas a través de corte láser y acabado en laca, aporta una presenta un poco vintage, un poco actual. Por su parte, el escritorio en madera y estante puede funcionar como habitación de huéspedes.

Finalmente, en el toilette se optó por el gris oscuro con toques de amarillo y la suite sigue con los tonos más sobrios, como blanco, hielo y ceniza, aunque con un elemento singular: la cabecera con aplicación de una placa de cemento en alto relieve.

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