Ecocasas de madera: el sistema constructivo a favor del medio ambiente

Salir de las grandes megalópolis y ganar en calidad de vida. El movimiento no es nuevo ni exclusivo de los centros del mundo. Por eso, a la arquitecta Cristina Xavier no la sorprendió el proyecto que le encomendaron: ocho casas de madera en un entorno natural, a 22 kilómetros del centro de São Paulo. Nacido como un emprendimiento inmobiliario presentó además la oportunidad de investigar en un nuevo sistema de construcción que busca crear una alternativa innovadora para habitar áreas verdes de la periferia.

Así, el estudio Cristina Xavier Arquitetura -junto a Henrique Fina, Lucia Hashizume y João Xavier- puso en marcha una propuesta de 1250 metros cuadrados que se despliegan sobre un valle densamente forestado que mira hacia el este y que cuenta con una pendiente del 35 por ciento.

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El desafío era considerable. Los arquitectos preservaron todo cuando fue posible el entorno. Por eso, la implantación de las casas que hoy conforman la Vila Taguaí mantiene la pendiente del terreno. Las ocho casas se pensaron elevadas sobre el nivel del suelo, creando terrazas en los jardines.

Así, los árboles fueron preservados y otros nuevos serán plantados reforzando la vegetación nativa. Para llegar a este rincón verde y natural, los propietarios cuentan con caminos pavimentados con piedras manteniendo la permeabilidad del suelo.

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Los espacios de uso privado son integrados al espacio de uso colectivo – un gran jardín – por medio de terrazas y caminos peatonales. La planta de cada casa aprovechan al máximo la luz natural y la ventilación natural y utilizan la energía solar para calentar el agua.

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Por su parte, para preservar el área que rodea el proyecto se aprovecha el escurrimiento del agua de lluvia que se recoge y se dirige a una ruta ya existente. El alcantarillado y las aguas residuales son tratadas en una planta ubicada en el condominio para su posterior uso en inodoros y riego. “La madera es el mejor material en cuanto al rendimiento con respecto a los dos grandes temas de este siglo: la energía y el medio ambiente”.

“Su producción requiere sólo la energía solar y, por otra parte, los bosques gestionados ayudan a compensar las emisiones de gases de efecto invernadero y generar empleos de calidad en las zonas rurales, mitigando la migración a las grandes ciudades, así como la promoción del desarrollo económico de las regiones productoras”, explican los arquitectos.

Por eso, el material central de este proyecto es la madera. “Esta se gestionó de forma sustentable en la región del Amazonas, con una metodología bien pensada, la premisa se encontraba en la innovación, de bajo costo, de fácil implementación tecnológica”, agregan. La estrecha colaboración entre los lados de la ingeniería y la arquitectura permitió una investigación productiva en el método adoptado, que comprende paneles de madera utilizados en la construcción de muros y losas de piso y techo.

Los arquitectos lo explican: “El sistema modular en banda de 10 centímetros utilizado para la producción de paneles les permite generar superficies de entre 20 cm y 300 cm de ancho y de 100 cm a 550 cm de alto. El razonamiento detrás de este diseño es permitir el uso de pequeñas piezas de madera maciza, al mismo tiempo que los requisitos para dejar de cumplir una variedad de diseños arquitectónicos. Las dimensiones finales de cada panel facilitan la pre-fabricación en el taller, el almacenamiento y el transporte al sitio”.

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El Estudio capacitó a los trabajadores de la zona para la producción y el montaje, en los talleres y en los sitios, reduciendo así la demanda de trabajadores calificados. “El sistema de paneles elaborado para este proyecto combina industrialización con flexibilidad, y puede ser aplicado a una variedad de escalas y es fácilmente adaptable a las condiciones locales sin necesidad de una inversión inicial significativa. Su uso se caracteriza por un impacto ambiental reducido, tasas extremadamente bajas de producción de residuos, costes laborales bajos, tiempos de construcción rápidos y un mayor control presupuestario”, explican.

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De este modo, las ocho casas, con tres plantas diferentes y con áreas construidas que van desde 129 a 173 metros cuadrados en una o dos plantas, crean espacios multifuncionales en residencias compactas, y permiten ensayar el sistema constructivo. Las unidades tienen acceso directo a la sala de estar y el nivel de la terraza. “El diseño arquitectónico priorizó el uso de la ventilación natural cruzada, con las más grandes aberturas orientadas hacia el norte o este, y las más pequeñas se enfrentan al oeste. Esto controla el aislamiento al mismo tiempo que permite la luz natural en los ambientes y crear el efecto chimenea”, detalla la arquitecta. Como las casas están construidas de madera y elevadas de la tierra, tienen un buen rendimiento térmico y se evitan la humedad que se filtra desde el suelo, sin mencionar la creación de una terraza a la sombra junto a los jardines.

Fotos: Daniel Ducci y Joao Xavier

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