El BKF, el más moderno de los sillones

Este emblemático sillón es, tal vez, la obra más famosa del Diseño Industrial argentino. Nació en 1938, de la mano de tres jóvenes arquitectos: Antonio Bonet Castellana, catalán, Juan Kurchan y Jorge Ferrari Hardoy, ambos argentinos. En 1938, crearon un sillón que consistío en una estructura visualmente contínua de metal, con un cuero “colgando” de ella.

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Con el nombre de Sillón BKF (por las siglas de sus autores), este diseño logró uno de los objetivos del Movimiento Moderno: ser reproducido en forma económica, con una innovadora estructura práctica, sencilla y original, apta para cualquier ambientación. Se convirtió en un éxito internacional y fue expuesto en la tienda Harrods, además de ser presentado en el primer Salón de Artistas Decoradores de Buenos Aires de 1943, organizado por la Secretaría de Cultura de la Nación, y allí ganó el Primer Premio. Más tarde, en 1940 fue presentado en el Tercer Salón de Artistas Decoradores de Buenos Aires, ganando el primer premio.

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Antonio Bonet

Al año siguiente, la fama de este diseño llegó rápidamente a Estados Unidos, obteniendo el premio Adquisición de MoMA (Museo de Arte Moderno) de Nueva York, comenzando a ser desarrollado en dicho país por la firma Artek- Pascoe.

Sin embargo, aún más éxito le esperaría al BKF, cuando en 1948 Knoll International empieza a producirlo, registrando un aumento exponencial de sus ventas. Miles de estudiantes estadounidenses se dedicaron a producirlo de manera casera, con el nombre “silla de garaje”. Sólo en EEUU, hacia 1950 se vendieron más de cinco millones de unidades.

El BKF captaría a tal punto el interés del público mundial, que las imitaciones no se hicieron esperar. Comenzó a desarrollarse bajo el nombre de “Butterfly” y “Sillón AA”, entre otras.

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Juan Kurchan y Jorge Ferrari Hardoy

Finalmente, en 1977 se convirtió en patente de dominio público y forma actualmente parte de la colección permanente del MAMBA.

Fuente: Diseño Industrial Argentino, de Ricardo Blanco

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