Matty Costa Paz: “Las modas pasan, la calidad queda”

Siempre en movimiento, la diseñadora Matty Costa Paz logra lo que nadie puede: que los días duren más y que cada jornada laboral se transforme en un talle XXL de actividades, visitas, compras, tareas, proyectos. En una pequeña pausa a ese vértigo de desafíos que se suceden, casi como un colibrí, se detiene y comparte la felicidad que le ofrece su tarea cotidiana: “El interiorismo hace que la gente viva mejor”, dice.

Si hay una marca que atraviesa todos sus trabajos, es el uso refinado de los materiales más nobles, la elección de colores sofisticados y la combinación entre diseños contemporáneos y elementos con historia propia. El resultado: espacios con la personalidad de sus habitantes.

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Aunque se define como autodidacta y aclara que “el no haber cursado una carrera hace que estudie diez veces más, que me exija muchísimo”, en el ámbito académico cumple un rol activo: por un lado, forma parte de la Comisión Directiva de DArA (Diseñadores Argentinos Asociados) y además integra la Leaders of Design Council de los Estados Unidos.

Viajera constante, visitante periódica de las ferias más importantes de diseño del mundo, comparte lo que sabe y lo que descubre en artículos y conferencias. Siete tips para conocerla y descubrir sus secretos de interiorismo.

Viajera constante, visitante de las ferias más importantes del diseño mundial, comparte lo que sabe y lo que descubre en artículos y conferencias.
Viajera constante, visitante de las ferias más importantes del diseño mundial, comparte lo que sabe y lo que descubre en artículos y conferencias.

-¿Cómo apareció el diseño en tu vida?
Mis padres estaban muy relacionados con el arte y el coleccionismo, por lo cual desde muy chica la búsqueda de la belleza siempre estuvo presente.

-¿Recordás un espacio de tu infancia que realmente amaras y en el que ahora podés decir que eras feliz?
La arquitectura francesa siempre recorrió las casas en las que viví en la niñez. Por eso, cada vez que me convocan para un proyecto donde la arquitectura clásica está presente, me resulta natural y estimulante. Por otro lado, durante muchos años quise (por rebeldía) alejarme del campo argentino y hoy, tantos años después, no puedo negar su marca cultural en mi diseño, ni tampoco la felicidad intensa y mágica de volver a la infancia en cada cabalgata.

El bar de Casa FOA 2015 fue una obra intensa pero que hoy Matty Costa Paz recuerda divertida.

-¿Dónde y con quiénes fuiste aprendiendo las cosas más importantes de tu profesión?
Al ser autodidacta, me exijo y estudio permanentemente, busco fuentes diariamente y adoro investigar. Trabajar con clientes que a su vez eran desarrolladores inmobiliarios muy exitosos, me enseñó a nunca perder la percepción entre el negocio y el diseño. Y viajar a distintas partes del mundo con arquitectos que aman su oficio y comparten su conocimiento, ya sea en ferias y congresos o compartiendo proyectos, me entrenó para que mi mirada busqué los detalles constructivos y, la vez, la poesía dentro de la arquitectura. En otro orden, también formar parte de asociaciones profesionales como DArA o como LDC me permite intercambiar experiencias con profesionales con distintas miradas, estéticas y formaciones y aprender, aprender, aprender… de eso se trata.

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Obra en el Palacio de los Patos para un amigo coleccionista de arte contemporáneo. “Al tener una gran colección de obras de gran formato, eran necesarios techos muy altos y grandes espacios”, explica.
Obra en el Palacio de los Patos para un amigo coleccionista de arte contemporáneo. “Al tener una gran colección de obras de gran formato, eran necesarios techos muy altos y grandes espacios”, explica.

-Aunque todos los proyectos son importantes y dejan un aprendizaje, ¿podrías mencionar tres obras que hayan sido o muy difíciles, o muy desafiantes, o muy intensas?
Primero, un proyecto que adoro fue el bar de Casa FOA 2005. Hoy son anécdotas graciosas pero en ese momento casi muero. Al ser una exposición colectiva, había muchas variables lejos de mi control, como caños de agua que estallaban en plena muestra, o una nube de polvo y tierra que inundó la sesión de fotos de prensa. Las imágenes se tomaron igual y el polvo se transformó en un protagonista mágico, como si fuera un aura y le dio poesía al lugar. Segunda, la obra en el Palacio de los Patos para un querido amigo que es coleccionista de arte contemporáneo. No iba a ser un proyecto rápido ni barato, y así se lo dije a mi cliente. La respuesta fue “confío plenamente”. Y hoy vive feliz en ese mágico palacio. Y la tercera, un pied à terre en Retiro que era básicamente un diamante en bruto. Ponerlo en valor fue una trabajo arduo pero valió la pena.

“Por esas cosas de la vida, tuve que reunir mi estudio con un lugar para dormir algunos días en la semana en la Ciudad”, cuenta Matty. Y ese es el origen de este pied à Terre en Retiro. Aquí, ella restauró las chimeneas y los pisos y recuperó las nobles molduras.
“Por esas cosas de la vida, tuve que reunir mi estudio con un lugar para dormir algunos días en la semana en la Ciudad”, cuenta Matty. Y ese es el origen de este pied à Terre en Retiro. Aquí, ella restauró las chimeneas y los pisos y recuperó las nobles molduras.

-¿Como diseñadora a qué elemento o idea le decís SI y a qué elemento o idea le decís NO?
Le digo SI a la escala, a la armonía, a la luz como protagonista, a los pocos elementos de gran calidad, al arte contemporáneo, a los muebles diseñados por grandes arquitectos. Y le digo NO a la falta de escala, a la pretensión, a lo superfluo.

-¿Cuáles son tus fuentes de inspiración?
Las grandes ciudades son infinita fuente de inspiración: caminarlas, recorrerlas, descubrirlas. Soy una viajera constante y siempre hambrienta de aprender. Al menos dos veces por año, mi cámara y yo vamos en búsqueda de belleza por el mundo.

En el “Hall” de Casa Foa de 2014, Matty Costa Paz sorprendió con la puesta en valor de una pequeña capilla, con imágenes de la Virgen María, Santa Marta y San Adolfo.
En el “Hall” de Casa Foa de 2014, Matty Costa Paz sorprendió con la puesta en valor de una pequeña capilla, con imágenes de la Virgen María, Santa Marta y San Adolfo.

-¿En qué estás trabajando ahora?
En dos proyectos opuestos y fascinantes. Por un lado, una casa en San Isidro y, por el otro, un edificio de oficinas en el centro porteño. Dos estilos y usos opuestos, con un solo punto en común: el diseño contemporáneo en cajas arquitectónicas muy antiguas.

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