Dale la bienvenida a la silicona en tu cocina

Desde implementos para no quemarse, hasta moldes y objetos un poquito locos, la silicona llegó a la cocina para reemplazar a los antiguos recipientes de metal o de losa con una propuesta segura, no tóxica y que, además, aporta interesantes toques de color y diversión.

Como todo producto que suma practicidad y diseño, los objetos de silicona se apoderaron de la cocina en los últimos años. Gracias a sus condición inodoro e incoloro, el material permanece inerte y estable frente a altas temperaturas. Por eso, es frecuente en gran variedad de aplicaciones industriales, además de sus usos más
domésticos.

Para no quemarse

El uso más frecuente es el que se encuentra en aquellos implementos que permiten manipular ollas, rejillas y recipientes recién salidos del fuego. Manoplas, cubre-dedos y hasta pinzas revelan que el cuidado no se opone a la diversión. Además, hay toda una serie de tapas para controlar el vapor, posapavas y coladores de pastas de lo más coloridos y funcionales.

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Moldes y formas

También frecuente en las cocinas, los moldes de muffins, tortas, helados y una generosa variedad de respostería además de cubeteras fueron disputándole terreno a los recipientes tradicionales de metal y de porcelana o vidrio térmico. Además de la practicidad al momento de desmoldar, aportan color a las alacenas y estantes. Eso si: si la preparación es muy líquida, hay que ingeniárselas para que no se vuelque al momento de meter el molde en el horno.

Un té y un hombrecito

El repertorio de figuras divertidas para preparar infusiones parece no tener fin. Desde hombrecitos que asoman desde el interior de las tazas, hasta caracoles, flores o barcos… todo parece posible al momento de cargar un puñado de hebras de té. Sin alejarse demasiado, también hay señores que mantienen las tapas de las ollas en equilibro durante la cocción, así como cucharones con cabeza de dinosaurio o gallinas que matienen la espumadera.

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Instrumental y objetos locos

Batidor, cuchara, pincel, tapones: el abanico de utensillos de cocina gana en variedad y colores. A las funciones más conocidas, se suman un separador de yemas, un sobre para almacenar sandwiches, varios modelos de babero (¡el summum de lo práctico!), un colador para hervir verduras y hasta un portatalillos con reminiscencias de budú o un limpiador de cáscaras.

Resisten las altas temperaturas. Son flexibles, elásticos y aislantes. Puede lavarse mil veces sin esfuerzo y aporta un toque divertido y de color a las cocinas. ¡Abrile las puertas a los productos de silicona en tu cocina!

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