Negra y de chapa, una casa ecológica en sintonía con el paisaje

Una estructura de chapa oscura contiene una propuesta arquitectónica en completa armonía con el entorno: esta casa de fin de semana o de vacaciones emplazada en las sierras cordobesas se provee de energía través de paneles solares y está totalmente construida con perfilería de aluminio para controlar la temperatura.

Reinando desde su posición a 1.600 metros sobre el nivel del mar, un volumen de chapa oscura se levanta sobre la ladera de la Sierra de los Gigantes, en las Altas Cumbres cordobesas. Desde ahí, otea el paisaje manso y en el que no hay pares: ni casas, ni calles, ni signo alguno de lo urbano.

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La zona, llamada Pampa de Pocho, es la más elevada de la provincia: “Era un proyecto que teníamos desde hacía tiempo”, explicó la arquitecta Mariana Palacios que construyó esta vivienda para disfrutar de los fines de semana y de las vacaciones familiares e invitar a los amigos.

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La Pampa de Pocho es imponente y lo que enamora es su monocromía absoluta y su silencio. Esta casa se levanta en medio de ella, sorteando tres grandes piedras, que a su vez la protegen de los fuertes vientos y de tanta inmensidad.

“La idea principal tiene que ver con un gesto negro en el horizonte, sólo eso. Y que la volumetría de fuerte geometría se diferencie de los macizos rocosos de la zona, pero que el color negro de la chapa acompañe los tonos pétreos de la pampa”, explica la arquitecta.

La localización alejada -el poblado más cercano, San Gerónimo, está a 12 kilómetros de camino de montaña, escarpado, sinuoso- y el clima inhóspito de la zona, con temporadas muy frías, muy secas y con fuertes vientos, sumado esto a la dificultad para acceder, condicionaron el proyecto. Por eso, Palacios explica que la elección del sistema de construcción se transformó “en una pieza clave. Se optó por un mecanismo industrializado que permitiera un fácil acarreo de todos los materiales (livianos) y una colocación bajo condiciones físicas desfavorables (clima riguroso, sin agua, sin luz, etc)”.

De este modo, el volumen de 240 metros cuadrados resultante se cierra al sur, donde se acomodó el ingreso principal; y se abre hacia el norte, descubriendo la grandeza de las sierras y captando todo la luz y el calor posible. En el interior dos patios acompañan el recorrido: uno más grande que hace de nexo con la zona de asadores; y otro muy estrecho, el de los cactus autóctonos, que ilumina el pasillo de los dormitorios.

La piedra utilizada es de la zona y el agua -necesaria solo para el trabajo con las rocas- llega a través de bombeo desde una vertiente cercana. Por su parte, la iluminación es conseguida por energía solar. Por eso, la cocina, la heladera y el freezer se alimentan a gas de zeppelin. El resultado de este proyecto fue dar escala al habitar y celebrar en cada espacio las vistas formidables de la naturaleza.

Todas las fotos son de Gonzalo Viramonte.
Fuente: http://www.plataformaarquitectura.cl/cl/777106/casa-pampa-mariana-palacios

 

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