Casa en San Isidro: Rampas verdes que conectan los techos y el jardín

Podría ser una casa de campo. Podría acomodarse entre enormes lotes de un barrio cerrado de las afueras. Podría esconderse en un bosque lejano. Pero no: la casa MeMo está implantada en un terreno en San Isidro, apenas al norte de la ciudad Buenos Aires.

Según recuerdan los arquitectos del Estudio BAM!, el proyectó surgió para dar respuesta a una clienta apasionada por el paisajismo, con fuerte convicción sobre la sustentabilidad y el cuidado del medio ambiente.

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Estos conceptos y compromisos debían desplegarse en un lote entre medianeras reduciendo, al máximo, la pérdida de espacios verdes por la construcción. Es decir, una casa que llegara dócilmente y sin imponerse.

“Nos propusimos con BAM! construir arquitectura y paisaje en forma simultánea. Los metros cuadrados de la huella del edificio vuelven en un jardín en tres dimensiones, vinculando a través del mismo todas las plantas”, explicaron.

Para no desaprovechar metros cuadrados de suelo, el diseño morfológico buscó generar una entrada de luz mediante un patio. “Frente a esta disposición, se genera un juego entre un sistema de rampas verdes que conectan la planta baja con el primer piso y la cubierta, creando una terraza jardín continua”, agregan. Una verdadera onda verde.

Explican los arquitectos que la casa ofrece un recorrido que sorprende a propios y ajenos: “Se les brinda un espectáculo, no solo una imagen fija, sino una serie de imágenes que se solapan, y donde cada cuadro de la escena fue pensado”, detallan.

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Por otra parte, el estudio se planteó la sustentabilidad del proyecto como un camino y no como una meta. Lo explican así: “Trabajamos sobre un lote sostenible, desde el que la propietaria se puede desenvolver a pie o en bicicleta para la mayoría de sus actividades; utilizamos vegetación nativa en sus jardines y cubiertas, y restauramos el paisaje natural y redujimos el efluente pluvial”.

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Además, cuidaron la ubicación del proyecto en el terreno, su orientación, el recorrido del sol y su incidencia en los espacios, aprovecharon su energía, y cuidaron la elección de los materiales aislantes. Un punto importante era el de las energías: para eso, elaboraron sistemas de uso eficiente del agua tanto dentro de la casa como en el jardín (a partir del aprovechamiento del agua de lluvia), dispusieron paneles solares para la electricidad y plantearon el correcto aventanamiento y usaron vidrios con DVH para la aislación térmica.

Todas las fotos son de Jeremías Thomas.

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