Cómo una cúpula y una terraza le cambiaron la vida a un PH

La reforma de este PH emplazado en el barrio porteño de Caballito atravesó dos etapas. En la primera, los trabajos de ajuste de la caja y la adecuación a las necesidades de los propietarios. Y en la segunda: un toque realmente singular.

La premisa, según la recuerdan los arquitectos del Estudio Borrachia, era “la transformación de una terraza en dormitorio”. Pero no se trataba de cualquier terraza. En la primera etapa de la reforma, esta se había diseñado como un espacio para la expansión de la casa, con un deck y una barra para eventos, pensando en una terraza verde como aporte a la ciudad y a las actividades internas. Entonces, cómo ganar un dormitorio sin perder todo ese encanto.

“Era necesario que su nuevo destino siga constituyendo un posible aporte dentro de una trama densa. Ahora no por vacío sino por lleno”, sintetizan.

De este modo, toda la elaboración del proyecto estuvo marcada por ciertas premisas: hacer crecer la casa con una intervención mínima sin que el nuevo piso deforme la relación entre el patio y el volumen existente; que esta nueva intervención genere un crecimiento acorde en el espacio exterior antes resuelto por la terraza; y que esa resolución que aportaba la terraza fuera ahora compensada por unos balcones intermedios y el agrandamiento del patio. Y algo más…

“En cuanto a la cubierta, pieza clave de esta intervención, buscamos cierta singularidad que le diera a la obra personalidad en un laberinto de terrazas, unida a la relación entre la mirada desde el interior con un trozo de cielo sin obstáculos”, agregan. ¡Manos a la obra!

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Para minimizar los tiempos de la obra, el estudio elaboró el artefacto-techo previamente, hizo los ajustes necesarios y desembarcó en el PH con más soluciones que problemas. “Es como si, a lo existente, se le hubiera colocado un sombrero, a la manera de una zinguería gigante”, describen los arquitectos. Un elemento común o de gran normalidad para el mundo de las cubiertas pero que en una escala aumentada aparece con un brillo extraño… “Como un acento que obliga al que mira desde lo alto a detener los ojos dos veces”, concluyen.

Fotos: Cortesía Borrachia Arquitectos

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