Cocinas y calefones solares para familias sin recursos

La ONG Sumando Energías logró que 85 familias de barrios vulnerables accedan, de forma sustentable, a un servicio que antes no tenían. Juntaron botellas, latitas y cartones y ahora se duchan con agua caliente.Primero, juntaron botellas de plástico, latas y cartones que otros tiraban. Y luego, los transformaron en cocinas y calefones solares que permiten que muchas familias sin recursos puedan disfrutar de algo básico: una ducha con agua caliente o un plato cocinado.

Los responsables son los miembros de la ONG Sumando Energías que colaboró con 85 familias de barrios vulnerables para construir entre todos equipamiento que mejore su calidad de vida. El proyecto social nació en 2014 con el objetivo equipar con dispositivos que permitieran calentar agua aquellas viviendas de villas y asentamientos informales cuyos habitantes no podían acceder al servicio de gas. El ideólogo fue el ingeniero industrial Pablo Castaño que diseñó los equipos reutilizando materiales de descarte lo que abarataba los costos y permitía, además, que los usuarios participaran de la construcción. “Siendo ingeniero y un apasionado de la sustentabilidad, quise mezclar ambas cosas, y así arrancamos con los calefones”, ha declarado Castaño alguna vez.

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De este modo, los calefones presentan caños negros que absorben la radiación solar y, debajo de ellos, latas de aluminio y dos capas de tetra brik y telgopor, que sirven como aislación. Toda la instalación se recubre con botellas de plástico, que producen el efecto invernadero. ¡Y listo! Según Sumando Energías, un 16 por ciento de los argentinos hoy no tiene acceso al agua ni a la electricidad. De modo que este tipo de equipamiento genera una mejora sustancial en su calidad de vida.

El ingeniero Castaño explica el mecanismo: “Funciona por el efecto termosifón: el agua, al calentarse en la parrilla del colector, se hace menos densa, empieza a subir hasta el termotanque y aproximadamente hace entre 60 ciclos para calentarse por encima de 40°, que es la temperatura que usamos para bañarnos”. De este modo, agrega, “todo eso funciona sólo por la energía solar. El sistema es muy robusto: una vez que lo dejás instalado, prácticamente no necesita mantenimiento”.

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Para construir unas 30 duchas, estiman que se reciclan más de 4500 botellas de plástico, dos mil latas de aluminio, casi mil envases de cartón y una treintena de lonas de publicidad.Desde 2014, los calefones solares se extiende no sólo por localidades del Gran Buenos Aires sino que llegaron, además, a Bahía Blanca, La Plata, Salta y a la comunidad guaraní Pindoty I, en San Ignacio, Misiones, donde colocaron la primera ducha de todo el caserío.

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En cada una de esas ciudades, la ONG ofreció talleres a los vecinos para que, en apenas un fin de semana, cada familia pudiera construir un panel solar y por lo tanto dotar su casa de una ducha de agua caliente. Por eso, los voluntarios de la ONG anticipan: “Para fin de año, nos proponemos llegar a unas 100 familias”

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