Ricardo Blanco: el homenaje al maestro del diseño industrial

Durante octubre, mes del diseño en Buenos Aires, los organizadores de la feria D&D+DArA realizaron una muestra homenaje al maestro del diseño industrial Ricardo Blanco, quien falleció el 11 de septiembre de 2017. La curaduría de la muestra que le dedicaron quedó en manos del titular de la Asociación Diseñadores de Interiores Argentinos Asociados (DarA), Julio Oropel, que explica: “Con pocos elementos, armamos un recorrido simple pero con cierto toque mágico”.
Oropel recuerda perfectamente el día en que conoció a Ricardo Blanco. “Era el 2002 y ambos coincidimos en la Embajada de la Argentina en Londres. Entre tanta gente, conversamos algunas palabras y luego esa charla fue retomada y aumentada.
Para entonces, ya nos cruzábamos como jurados de concursos, en nuestras clases en la Universidad de Buenos Aires y otros espacios”, apunta. Arquitecto, diseñador industrial, docente, Ricardo Blanco era académico de Número de la Academia Nacional de Bellas Artes desde 2002 y un verdadero pionero.
“El señor de las sillas” diseñó mas de cuatrocientos modelos y en 1982 fue distinguido por el CAyC con el Lápiz de Plata del Diseño de Muebles, el 1992 con el Premio Konex al Diseño Industrial y, en 2002, con el Premio Konex de Platino en la misma categoría.
Es, en el mundo, un referente del Diseño Industrial y sus creaciones son una marca registrada. Sin embargo, si tuviera que definirlo, Oropel diría que Blanco fue un maestro: “Era un guía para mucha gente joven. Le gustaba la convivencia con las nuevas generaciones y esa es una virtud porque hay que saber compartir con ellos y, sobre todo, hay que saber guiar. Él lo hacía muy bien y de eso se trata, precisamente, la tarea de enseñar”. La muestra proponía un recorrido por el diseño de 64 sillas ideadas por Blanco a lo largo de su prolífica carrera. “Amigos personales de Ricardo, Georgina Gil y Andrés Castro, me habían contado que su estudio estaba lleno de papeles y objetos que revelaban tanto trabajo y tanta reflexión sobre el diseño. Así fue como surgió la posibilidad de exhibir parte de eso en la muestra”, recuerda.
Así, uno de los galpones del complejo Arenas recibió las sillas y algunos elementos más. Pocos. Lo central estaba en el diseño de Blanco. Oropel lo vivió así: “Con los trazos originales del espacio, algunos objetos, recortes y poco más, montamos una muestra homenaje, con simpleza y emoción”. De haber sido posible, dice el titular de DarA que le hubiera gustado mostrar más papeles, prototipos, ensayos… todo aquello que revelase los insondables caminos del proceso creativo que va dejando huellas parciales en diversos formatos. “La vida íntima del diseño”, la llama. Y dice que no faltará ocasión.

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