Tips para incluir orquídeas y tener el baño más romántico

Luz natural pero no sol directo. Un ambiente húmedo y cálido. Silencio y soledad. Así como lo ves, tu baño es un paraíso para una de las plantas más exóticas y singulares: la orquídea. Sumarlas a la ambientación del baño realza el estilo romántico, si ese es el que elegiste para tu baño, o puede darle “ese toque” para cambiar radicalmente un baño tradicional. Animate a cultivar orquídeas y te regalarán una flor única.

Una planta con “mala fama”

Dicen que las orquídeas son plantas difíciles. Dicen que son frágiles, sensibles, caras, complicadas y que siempre se mueren. En rigor, las orquídeas son como las chicas de 40: saben lo que quieren, tienen personalidad, no se conforman si no son felices y florecen solo cuando reciben el trato que ellas quieren. Un extra: las plantas necesitan una cierta edad para ofrecer sus flores más perfectas. ¿Qué te parece?

Todas las leyendas y mitos sobre esta planta tiene, como siempre, un poquito de verdad y mucho de exageración. Anotá estas recomendaciones y vas a encontrar en la orquídea una especie hermosa y elegante para tu baño.

Pocos cuidados pero los necesarios

La orquídea requiere muy poco cuidado. De hecho, hay quienes dicen que crece mejor y más contenta cuanto menos se la mire y se la toque. Ella, por su parte, recompensará esa soledad con varas floridas al final del invierno.

En una ciudad con el clima de Buenos Aires, solo hay que considerar estas pocas recomendaciones: mucha luz, ¡mucha!, pero nunca jamás sol directo. Lo mejor es que esté cerca de una ventana, sobre un estante o apoyada sobre una superficie firme que el sol no toque en todo el día.

Casi no hay que regarla: en invierno, una vez cada veinte días es suficiente y en verano, cada 15 días alcanza. En cambio, el riego lleva un rato de atención porque el procedimiento es singular. La orquídea no se riega de arriba para abajo sino que se riega de abajo para arriba: ¿qué significa eso? Significa que se riega por inmersión.

Una técnica de riego

Para eso, sencillamente hay que juntar algunos centímetros de agua en la bacha o en un recipiente y sumergir la maceta (con sus agujeros en la base). Lo ideal es que el borde superior de la maceta quede unos cuatro centímetros por encima del agua. Ahí podés dejarla por lo menos 20 minutos. Luego se escurre y se devuelve a su lugar. Para alimentarla, es recomendable incluir unas gotas de abono (hay uno específico para ellas que no es nada caro) cada dos riegos.

La orquídea suele compararse con una dama elegante. Y no le falta pertinencia a la imagen. Como toda chica delicada, odia tener los pies encharcados. En verdad, la orchidaceae crece trepada y abrazada a la corteza de los árboles. Se hidrata con las lluvias que luego escurren hacia abajo. Si la planta queda húmeda, sencillamente se pudre. Para evitar eso, entonces, lo mejor es colocar la maceta dentro de otra maceta transparente en cuya base se pueden acomodar corchos, piedras, venecitas o cualquier elemento impermeable que la eleve unos cuantos centímetros.

Flores de invierno

El resto, lo harán la luz de tu baño y el ambiente húmedo y cálido. Y así, cuando el invierno ofrezca su frío más duro, la planta te regalará una vara que, hacia octubre, se llenará de pimpollos y luego, durante tres o cuatro meses, de una flor exótica, con la forma de la cabeza de un dragón, dicen unos, con la forma de una bailarina en una cajita, dicen otros.

Cuál es la línea ideal para combinar con las orquídeas

Es una planta que donde se la coloque crea un clima romántico y femenino. Pero no por eso se debe ambientar todo el baño con ese estilo. Por ejemplo, en el caso de la líneas de grifería y accesorios, se puede elegir una con lineas suaves, formas curvas, delicada pero contemporánea. Para complementar este estilo en tu baño, te recomendamos la línea Alesia: sensual, moderna y con personalidad…¡igualita a la orquídea!

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